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Prueba: Volkswagen The Beetle 1.4 Design Manual

Evaluamos la tercera generación del “Escarabajo”, que en su primer nivel de equipamiento se mantiene fuera del “impuestazo” en Argentina. Puntos a favor y mejorables.

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new-mePor Martín Egozcue
martin.egozcue@carsmagazine.com.ar

Si buscabas una prueba a fondo del Volkswagen The Beetle en Argentina, llegaste al lugar indicado.

En primer lugar te proponemos ver un video introductorio sobre la nueva generación del “Escarabajo” de la marca alemana. Allí te contaremos cuáles son los aspectos más importantes que tenés que conocer del producto.

Tené en cuenta que la versión que evaluamos en CarsMagazine.com.ar fue la 1.4 Design Manual, cuyo precio al momento de esta publicación era de $ 227.760. La oferta de The Beetle propone tres niveles de equipamiento: Design, Sport y Sport Cabrio –los dos últimos con motorización 2.0 de 211 CV–, en los tres casos con opciones de caja manual de 6 marchas o automática DSG de doble embrague (de 6 o 7 relaciones, según versión). Las variantes Sport y Sport Cabrio están afectadas por los nuevos impuestos internos que rigen en Argentina y en consecuencia, los precios llegan hasta $ 617.300, como ocurre en el caso puntual del Sport Cabrio Automático.

Como siempre, luego del video introductorio analizaremos al producto a fondo para identificar sus puntos destacables y mejorables. Además, te ofreceremos el cuadro de prestaciones y consumos medidos por CarsMagazine.com.ar.

En consecuencia, a continuación encontrarás todo lo que tenés que saber del Volkswagen The Beetle en Argentina…

Para destacar

  • Diseño original
  • Motor y prestaciones
  • Equilibrio dinámico
  • Consumos en ruta
  • Baúl más grande
  • Calidad general
  • Precio atractivo

Para mejorar

  • Plazas traseras
  • Auxilio temporal
  • Faltantes de confort

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PRESTACIONES (*)
Velocidad máxima: 208 km/h (dato de fábrica).
Aceleración 0-100 km/h: 8,9 segundos.
Frenada 100-0 km/h: 41,5 metros.
Recuperación 80-120 km/h en 4ª: 8,1 segundos.
Recuperación 80-120 km/h en 5ª: 9,9 segundos.
Recuperación 80-120 km/h en 6ª: 12,2 segundos.
Error de velocímetro: a 100 km/h, la velocidad real es 95 km/h (5%).
(*) Mediciones de CarsMagazine.com.ar con instrumental GtechPro.

CONSUMOS (*)
A 100 km/h: 6,2 litros/100 km. Régimen: 6ª a 2.400 rpm. Autonomía: 887 km.
A 130 km/h: 9,1 litros/100 km. Régimen: 6ª a 3.100 rpm. Autonomía: 604 km.
Ciclo urbano: 11,9 litros cada 100 km. Autonomía: 462 km.
Combustible: 95 RON como mínimo (Grado 2) sin manganeso.
Tanque: 55 litros.
(*) Mediciones a velocidades reales con instrumental GtechPro.

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POR FUERA
Fabricada únicamente en México para todos los mercados donde se comercializa, esta tercera generación del “Escarabajo” crece en dimensiones sobre la anterior, conocida como New Beetle.

En concreto, el ahora denominado “The Beetle” es 15 cm más largo (4,28 m), 8 cm más ancho (1,81 m) y 1 cm más bajo (1,48 m). Además, la distancia entre ejes se amplió en 2 cm, hasta 2,53 metros. Técnicamente, The Beetle es un automóvil de segmento C (mediano), de dos volúmenes, tres puertas y cuatro plazas (sólo hay dos butacas atrás).

Conservando la esencia del modelo original, surgido en 1938 como vehículo de bajo costo (motor trasero y tracción posterior), pero al mismo tiempo evolucionando sobre la segunda generación lanzada en 1998, esta tercera edición del “Escarabajo” propone un diseño más deportivo y según Volkswagen, “más masculino”.

En efecto, el eslogan de The Beetle es “less flower, more power” (menos flores, más potencia), en alusión a que ya no incluye el florero en el interior que caracterizó a la segunda generación y que, en consecuencia, le imprimía cierto toque femenino. The Beetle se lanzó a nivel mundial en 2011 pero en Argentina salió a la venta recién en mayo de 2014.

De frente, The Beetle conserva los clásicos faros circulares del “Escarabajo” original y la “cara sonriente”, lo que resulta suficiente para despegarse de la actual monotonía que propone el diseño de la marca Volkswagen, con frentes idénticos en casi toda su línea de productos (el up! es otra feliz excepción).

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Lateralmente, esta nueva generación del “Escarabajo” se destaca por el capot más grande y lanzado, la mayor inclinación del parabrisas y el agregado de un spoiler trasero que le imprime deportividad. En la versión Design, las llantas de serie son de aleación de 16 pulgadas con diseño de diez rayos. También sobresalen apliques cromados en el marco inferior de las ventanillas y sobre el zócalo.

Desde atrás se aprecian las nuevas ópticas, que abandonaron el formato redondo por un más moderno, y la doble puntera del escape, en otro toque deportivo. Un detalle: no hay ninguna alusión al nombre del modelo en la parte trasera, como si a esta altura no necesitara presentación. En su primera generación y luego de 65 años de producción, el “Escarabajo” vendió nada menos que 21 millones de unidades en todo el mundo.

La unidad que evaluamos en CarsMagazine.com.ar estaba equipada con neumáticos Bridgestone Turanza en medida 215/60 R16, que forman parte del equipamiento de serie. La rueda de auxilio es de utilización temporal.

En este último punto, una aclaración importante: las 100 primeras unidades de The Beetle que llegaron al país estaban equipadas únicamente con un kit de reparación de pinchazos. Volkswagen Argentina aseguró que realizó un llamado a ese primer centenar de clientes y les remplazó el kit por la rueda de auxilio.

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POR DENTRO
En el interior, The Beetle también conserva guiños al diseño del modelo original, incluso más concretos que en el New Beetle. Esto se aprecia en el formato de toda la plancha de abordo, en especial en la consola central y el contorno del equipo de audio; también en las salidas de aire, en la guantera superior (hay dos) y su tecla de apertura; y en las agarraderas para facilitar la salida de los pasajeros traseros.

Otro detalle particular es que la plancha de abordo, el volante y la parte superior de las contrapuertas (así como la línea de cintura de las plazas traseras) presentan insertos en plástico del color de la carrocería, en otra solución que busca generar un ambiente distinto a lo convencional.

Como es de esperarse en un vehículo de producción mexicana –como apuntamos, la planta de Puebla abastece a todo el mundo–, la calidad general de terminación es muy buena. Si bien no hay presencia de materiales suaves o con inyectados, todos los encastres y acabados denotan esmerado a la vista y al tacto, y lo mismo se percibe en la operación de los distintos comandos.

El instrumental propone un gran velocímetro secundado por indicadores, también analógicos, para cuentavueltas y nivel de combustible. Los tres son de lectura sencilla y generosa escala. Como complemento, un display digital muestra la data de la computadora de abordo y si uno lo desea, duplica la información del velocímetro. El ordenador también permite visualizar la temperatura de agua y de aceite del motor, entre varias otras funciones.

La posición de manejo es cómoda, con una butaca de correcta sujeción lateral, ajustable en altura, a la que sólo le faltaría regulación lumbar. De impecable grip y revestido en cuero, el volante se regula en altura y en profundidad. El conductor también dispone de un generoso apoyapié para descanso de la pierna izquierda.

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En general, todos los comandos están bien ubicados, al alcance de la mano. Sólo encontramos poco conveniente la posición de la tecla de la baliza, que nos hubiese gustado encontrar un poco más elevada en la consola central.

La visibilidad es correcta y a eso contribuyen los pilares frontales con inclinación menos marcada que en otros vehículos. Los espejos exteriores son de generoso tamaño. También es grande la luneta, aunque el pequeño espejo interno (de formato ovalado, en otro toque retro) no permite aprovechar al 100% la superficie del cristal posterior.

Las mayores dimensiones de esta nueva generación del “Escarabajo” permitieron mejorar la habitabilidad y el tamaño del baúl. Pese a eso, el espacio en las plazas traseras sigue siendo justo. Allí, como apuntamos, sólo hay dos butacas y están pensadas para viajes cortos. Si bien hay una leve mejora en el espacio para las piernas, sigue siendo justo en altura para la cabeza. Además, el respaldo es muy vertical y no permite relajarse por completo.

Asimismo, las plazas traseras de “The Beetle” no son recomendables para claustrofóbicos: las ventanillas traseras son fijas y no hay salidas de ventilación. El ingreso no es complejo y ambas butacas delanteras vuelven a la posición original luego de ser rebatidas para el ingreso a las plazas posteriores. En el “Escarabajo” hay buena cantidad de espacios portaobjetos e incluso, como apuntamos, una segunda guantera.

En cambio, la evolución en el tamaño del baúl es mucho más apreciable en esta nueva generación. El volumen de carga se incrementó en un 45%, hasta 310 litros, con la posibilidad de ampliar el espacio hasta 905 litros rebatiendo los respaldos traseros (puede hacerse individualmente, en proporción 50/50). El interior está prolijamente presentado y alfombrado, y dispone de iluminación. La boca de carga resulta inmensa y el portón es de fácil apertura, luego del destrabe inicial presionando el logo de Volkswagen.

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AL VOLANTE
Debajo del capot, la versión Design esconde el motor naftero 1.4 TSI, ya conocido en la marca y que en Argentina ofrece el Scirocco. Se trata de un impulsor de 4 cilindros y 16 válvulas (inyección directa y cadena de distribución), que entrega 160 caballos a 5.800 rpm. Pero lo más importante aquí es su torque máximo, de 240 Nm disponibles desde apenas 1.500 rpm y en forma constante hasta 4.500 rpm. Traducido: el motor empuja desde bajo régimen y lo hace de forma pareja en casi todo el rango de utilización.

Con tracción delantera y transmisión manual de 6 velocidades (impecable selector, de tacto deportivo y recorridos cortos), The Beetle 1.4 TSI propone interesantes prestaciones: aceleración de “0 a 100” en 8,9 segundos y velocidad máxima de 208 km/h. Y también muy buenas recuperaciones, con 8, 10 y 12 segundos para el “80 a 120” en 4ª, 5ª y 6ª, respectivamente. A la hora de frenar en frío, la prueba de “100 a 0” demandó 41,5 metros, una distancia que, a priori, apostábamos que iba a mantenerse por debajo de los “40” (los frenos son a disco en las cuarto ruedas).

En definitiva, el 1.4 TSI es un motor de enérgica respuesta, suave y a la vez silencioso, que en el uso diario no parece tener apenas 1.390 cc. Así, se convierte en otro claro ejemplo del “downsizing”, la tendencia a reducir cilindrada –y en consecuencia, consumo y emisiones– pero sin resignar prestaciones gracias a la implementación de la turboalimentación.

En consumos, The Beetle se destaca especialmente en la ruta, con valores contenidos de 6 litros/100 km a 100 km/h constantes (en 6ª a 2.400 rpm) y de 9 litros/100 km cuando se eleva la marcha a 130 km/h (allí el régimen crece a 3.100 rpm en 6ª). En cambio, nuestra medición en ciudad arrojó números no tan destacables, con casi 12 litros/100 km. Claro que aquí influyó mucho el tránsito y como sabemos, moverse en diciembre por la Ciudad de Buenos Aires resulta más tortuoso que en cualquier otro mes del año. Según indica Volkswagen, es suficiente con la carga de combustible Grado 2 (Súper) de 95 RON.

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The Beetle propone un logrado equilibrio entre dinámica y confort de marcha. En la ruta se muestra muy firme en línea recta y dobla bien apoyado en todo tipo de curvas, gracias a su esquema de suspensión trasera independiente. Además, dispone de serie del sistema denominado EDS (bloqueo electrónico de diferencial), que en curvas, en caso de pérdida de tracción de la rueda interna, frena a ésta última y envía más torque a la externa. Por su puesto, el ESP (control de estabilidad) está siempre listo para intervenir. En definitiva, no debe sorprender el buen desempeño dinámico de The Beetle considerando que comparte la plataforma PQ35 de Volkswagen con el Golf de sexta generación y el Scirocco, entre otros modelos.

La insonorización es correcta a velocidades legales, aunque no tan eficiente rompiendo esa barrera. Creemos que allí incide la falta del marco superior en las puertas, lo que no permite disponer del apreciado doble burlete aislante.

En la ciudad, The Beetle resulta fácil de conducir y maniobrar en espacios reducidos gracias a la dirección con asistencia eléctrica, que se endurece progresivamente en función de la velocidad. El confort de marcha es correcto, con suspensiones firmes, al estilo Volkswagen, pero que filtran las imperfecciones del camino, a lo que contribuye también el perfil “60” del rodado de serie. El despeje no presenta complicaciones y la parte baja del motor incorpora una protección plástica (lo ideal sería chapa, pero es mejor que nada).

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EQUIPAMIENTO
La dotación de seguridad de The Beetle es, acertadamente, la misma para cualquiera de las versiones de la gama, desde la más accesible hasta la más costosa. Lo más destacado es el sistema de frenos antibloqueo (ABS) con asistencia en urgencia y repartidor electrónico; los controles de estabilidad (ESC) y tracción (ASR), el ya mencionado bloqueo electrónico de diferencial (EDS), el sistema de ayuda al arranque en pendiente y los anclajes Isofix para sillas de niños.

The Beetle incluye cuatro airbags: son dos frontales y dos laterales, ambos pares exclusivamente para las plazas delanteras. El detalle es que los laterales no sólo protegen la zona de la cadera, sino también de la cabeza, extendiéndose sobre la ventanilla y simulando lo que sería un airbag de cortina. También de serie, The Beetle está equipado con faros antiniebla delanteros y trasero.

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A nivel confort, lo más sobresaliente es el sistema de audio con pantalla táctil y cargador de 6 CDs, que incluye conectividad Bluetooth, puerto USB (mediante cable en la guantera) y ranura SD; el volante multifunción, la computadora de abordo, el control de velocidad crucero, y los sensores de estacionamiento delanteros y traseros. La dotación se complementa con dirección eléctrica, aire acondicionado y pack eléctrico de ventanillas y espejos exteriores.

Como se aprecia, hay algunos faltantes en confort considerando el nivel del vehículo y su posicionamiento en precio. El más ruidoso es, sin duda, el navegador satelital. Es cierto que Volkswagen Argentina lo ofrece como un opcional (la lista es muy amplia, ver más info aquí), pero a un costo elevado, de $ 15.000. Creemos que el GPS debería formar parte de la dotación de serie. Otras ausencias son los sensores de luz y lluvia, el cierre automático en rodaje, el espejo electrocrómico y el limpia-lava-luneta.

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CONCLUSIÓN
Es difícil, por no decir imposible, encontrar rivales para The Beetle. Se trata de esos modelos que reinterpretan a clásicos del pasado –el MINI es otro que integra esa especie, aunque técnicamente sea del segmento compacto– y que en definitiva, son únicos en sí mismos porque así lo fueron en sus orígenes.

Son esos autos que en la actualidad se compran por gusto, por impulso emocional, difícilmente por una decisión racional. Son para aquellos que buscan diferenciarse del resto, para los nostálgicos, para los que quieren estar a tono con la retro-moda. Cada uno tendrá su razón personal para optar por este tipo de automóviles que traen la historia al presente.

En cualquier caso, esta tercera generación del “Escarabajo” se presenta radicalmente renovada, con un estilo más deportivo y varonil, pero conservando intacta la esencia de aquel “Escarabajo” que marcó a fuego a la industria automotriz del siglo pasado. En definitiva, hablamos de íconos de la historia del automóvil.

Finalmente, es importante remarcar que The Beetle ofrece en Argentina una amplia gama de opciones que, al menos por el momento, mantiene a las versiones 1.4 Design (MT y AT) fuera del alcance de los impuestos internos. Sin duda, un aspecto este último para no desatender considerando los tiempos que corren en el mercado argentino.

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