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Prueba: Mitsubishi Outlander Sport 2.0 GLS Full A/T

Outlander Sport Prueba
CarsMagazine en acción con el Mitsubishi Outlander Sport 2.0 GLS Full A/T.

Texto y fotos: Martín Egozcue
martin.egozcue@cars-magazine.com.ar

Como te prometimos días atrás, llegó el momento de analizar a fondo al Mitsubishi Outlander Sport, el SUV compacto que desde la propia marca japonesa prefieren describir como un “crossover urbano”, y que CarsMagazine probó durante una semana en ciudad, ruta y caminos rurales.

Importado desde Japón, el Outlander Sport se encuadra entre los SUV concebidos principalmente para el uso en asfalto, aunque en su caso, también con destacables aptitudes para el off road light. Para ello se vale, como veremos más adelante, de un sistema de tracción integral con función de bloqueo de diferencial.


Llega importado desde Japón, de la mano de Alfacar. Garantía de 3 años o 100.000 km.

El Outlander Sport es el mismo producto que en otros mercados se conoce como ASX y que comparte varios componentes con los Peugeot 4008 y Citroën C4 Aircross. Se presentó mundialmente en febrero de 2010 y a la Argentina arribó en enero pasado, de la mano de Alfacar S.A., represente oficial y exclusivo de Mitsubishi en el país.

En nuestro mercado, la única propuesta mecánica del Outlander Sport es naftera de 2.0 litros y 150 caballos. Las opciones de transmisión son manual de 5 marchas o automática de variación continua (CVT).


También lo probamos en caminos rurales, con destacable desempeño en modo 4×4.

Posicionado por debajo del Outlander en la oferta de Mitsubishi, el Outlander Sport se mide frente a un amplio grupo de SUV’s integrado, entre otros, por Honda CR-V, Subaru Forester, Toyota RAV4, Nissan X-Trail, Hyundai Tucson, Kia Sportage, Jeep Compass, Ford Kuga, Renault Koleos y Volkswagen Tiguan.

Siempre con garantía de 3 años o 100.000 kilómetros, la gama local del Outlander Sport comprende tres versiones: GLS 4×2 M/T, GLS 4×4 A/T y GLS Full 4×4 A/T, con precios (vigencia septiembre 2012) de 43.500, 50.900 y 56.500 dólares, respectivamente.


Con 4,29 metros de largo, es el más compacto entre sus rivales de segmento.

CarsMagazine probó la versión más equipada y costosa, posicionada a un valor comparativamente elevado frente a sus rivales. Esto se debe, según explican desde Alfacar, a que el vehículo cotiza inicialmente en Yen y la conversión a dólar lo desfavorece, a lo que se suma luego un impuesto interno del 11%.

POR FUERA Y POR DENTRO
Con apenas 4,29 metros de largo, el Outlander Sport es el más compacto de los SUV de su segmento. Así, resulta también muy armónico en su silueta y como veremos luego, también fácil de conducir.


Si es necesario, el reparto de tracción puede bloquearse en proporción 40:60.

En el frente se aprecian una clara herencia de diseño del clásico Lancer, con esa parrillla trapezoidal invertida, levemente inclinada hacia adelante, que le confiere una cara como de “enojado”, con fuerte personalidad.

Lateralmente sobresalen las llantas de aleación de 17 pulgadas, una línea de cintura ascendente y el pequeño deflector de aire sobre el portón trasero. Los neumáticos son Dunlop SP Sport, en medida 215/60 R17.


El diseño frontal heredó mucho del Lancer. Las llantas son de 17 pulgadas.

Desde atrás, también se destacan las ópticas que decididamente invaden la tapa del portón, la inscripción alusiva al modelo sobre la izquierda y un pequeño calco en la luneta (al menos lo tenía la unidad que evaluamos) que confirmaba que se trataba de la versión 4WD.

En cifras, el Outlander Sport acusa los ya mencionados 4,29 m de largo, con 1,77 m de ancho, 1,62 de alto y 2,67 m de distancia entre ejes. Lo que más llama la atención son sus cortos voladizos, lo que profundiza su imagen de SUV compacto y le confiere, además, buenos ángulos de ataque y salida para el “off road”.


Dobla bien apoyado. Sin olvidarnos que es un SUV, transmite cierta deportividad.

Puertas adentro, este SUV compacto nipón ofrece destacable calidad de terminación, lo que se aprecia en las texturas, los tapizados (de cuero en esta versión), las contrapuertas y los comandos en general, con buenos encastres y agradable tacto.

Lo más atractivo del interior, sin duda, es el techo panorámico de cristal que abarca hasta las plazas traseras y que aporta gran luminosidad. Es fijo y de preferirlo, se cubre mediante una cortina eléctrica de operación “one touch”. De noche, además, se distingue por la iluminación en LED en sus contornos laterales.


Algunos rivales: Honda CR-V, Ford Kuga, Renault Koleos, Volkswagen Tiguan, etc.

La posición de manejo es elevada, como ocurre en los SUV, y fácil de encontrar porque el volante se regula en altura y profundidad y la butaca presente múltiples regulaciones eléctricas. Los comandos están bien ubicados y la visibilidad es buena, con espejos exteriores grandes y apoyacabezas traseros que se ocultan sobre el lomo del respaldo cuando no se utilizan.

Atrás hay buen espacio para dos adultos y como siempre ocurre en vehículos de este tamaño, la plaza central sólo sirve para un niño. El baúl ofrece 416 litros, un volumen aceptable, que puede ampliarse hasta 1.193 litros rebatiendo los asientos. El piso es plano y la boca de carga no queda demasiado alta, lo que facilita la tarea.


La rueda de auxilio es homogénea en llanta y medida. Un punto para destacar.

Debajo del piso del baúl se guarda la rueda de auxilio, que se presenta homogénea en llanta y medida respecto de las montadas. Buena decisión de Mitsubishi considerando, además, el uso combinado (asfalto/off road) para el que está concebido el vehículo.

DEL ASFALTO AL OFF ROAD
La única propuesta mecánica del Outlander Sport en la Argentina es naftera, de 2.0 litros, 4 cilindros y 16 válvulas, con 150 caballos. La potencia máxima se logra a 6.000 rpm y el torque (momento de mayor empuje), llega a 20,1 Kgm, disponible a 4.200 rpm.


La versión “full” trae tapizados de cuero. Se aprecia buena calidad general.

No es poca potencia, desde luego. Pero también es cierto que varios de sus rivales de segmento entregan desde 170 y hasta 200 caballos en algunos casos. Así, en el Outlander Sport de casi 1.500 kg las prestaciones no son precisamente asombrosas. La aceleración de “0 a 100” se logra en 11,9 segundos y la velocidad máxima llega a 188 km/h. Desde luego, alcanza y sobra para disfrutarlo en familia, pero no es el más picante del segmento.

La clave para exprimir todo el potencial del motor es llevarlo alto en régimen, siempre en torno a 4.000 rpm, aprovechando que la transmisión de variación continua (CVT) incluye un comando secuencial y además, muy prácticas levas al volante, que permiten simular seis relaciones. Este pasaje es muy suave y si se pisa a fondo el acelerador, se estira hasta las 6.000 rpm. Para sobrepasos en ruta, es lo más recomendable.


Butaca con regulación eléctrica; el volante se regula en altura y profundidad.

Viajando a 130 km/h constantes, el motor gira a 2.800 rpm y demanda 9,8 litros de combustible cada 100 kilómetros. Con un tanque de 60 litros, se asegura una autonomía ideal en torno a 600 kilómetros. En la ciudad la cifra se eleva por encima de los 12 litros/100 km. No es poco, pero tampoco exagerado para un motor 2.0 de 150 CV y además, con trasmisión automática.

La insonorización del Outlander Sport es buena, aunque al circular en alto régimen (cuando se exprime a fondo la función secuencial de la caja CVT), el motor resulta algo ruidoso. Sería, en ese sentido, uno de los puntos que encontramos mejorables.


Techo panorámico con iluminación en LED, que abarca hasta las plazas traseras.

Dinámicamente, y sin perder de vista que es un SUV y no un deportivo, dobla firme, bien apoyado y transmite seguridad al volante. Un detalle es que la suspensión trasera es de tipo multilink (multibrazo) y cuenta con barra estabilizadora. Dicho esto, es muy divertido de conducir.

Además, la dirección tiene asistencia eléctrica, lo que genera un confort de marcha adicional. En la ciudad es blanda y cómoda, idea para estacionar, y en la ruta se endurece para mayor precisión de maniobras a alta velocidad.


Instrumental simple, entre analógico y digital, con computadora de abordo.

Desde luego, ante cualquier exceso o deslizamiento no deseado, entrará en funcionamiento el control de estabilidad y tracción, comúnmente conocido como ESP, pero que Mitsubishi define como ASC + TCL. Si fuera necesario (en una situación específica de off road, por ejemplo), el sistema puede desactivarse.

A la hora de salir del asfalto, el Outlander Sport ofrece un plus que no todos los SUV del segmento entregan: la posibilidad de bloquear (función “Lock”) el reparto de tracción en proporciones fijas entre ambos ejes; en este caso, con el 40% del torque adelante y el 60% atrás. Esto es ideal a la hora de encarar una pendiente o si hay que meterse en el barro o la nieve.


Junto al comando de caja CVT, la ruedita para elegir entre 4×2, 4×4 y 4×4 Lock.

En otras condiciones, como podría ser un camino de ripio sin demasiada complejidad, o incluso asfalto mojado, lo recomendable es el modo 4×4 (sin bloqueo) que irá repartiendo en forma automática la tracción conforme sea necesario.

Otro aporte a la seguridad en condiciones de off road o también sobre el asfalto es el asistente al arranque en pendiente, que permite al conductor quitar el pie del freno y llevarlo hasta el acelerador sin temor a que el vehículo se mueva hacia atrás.


Levas al volante que simulan seis marchas. Al ser CVT, es de una sola relación.

SEGURIDAD Y CONFORT
Si el Outlander Sport atrae por diseño, calidad general y desempeño fuera del asfalto, sin duda termina de convencer cuando se aprecia su dotación de seguridad. Aquí queda muy bien parado en el segmento en que compite, siendo el único que ofrece siete airbags, entre frontales, laterales, de cortina y de rodilla para el conductor.

El dato clave es que, además, los siete airbags no son privativos de la versión full, sino que están disponibles desde la más económica (la 4×2 de 43.500 dólares), siempre junto a frenos ABS y los mencionados controles de tracción y estabilidad.


Audio con cargador de 6 CD’s, entrada Auxiliar y puerto USB. Le falta Bluetooth…

En confort, el Outlander Sport también se distingue por una serie de elementos diferenciales, comunes a las tres versiones, como el botón de arranque y parada del motor (la llave debe estar siempre dentro del habitáculo) y el sistema de apertura táctil desde el exterior (en este caso, la llave debe estar en el bolsillo del usuario).

Al margen de aquello, esta versión GLS Full incorpora el mencionado techo panorámico con iluminación en LED, climatizador automático, tapizados de cuero, asientos delanteros calefaccionados, volante multifunción, etc. Además, un equipo de audio con cargador de 6 CD’s, puerto USB y entrada auxiliar, que sin embargo no incluye conectividad Bluetooth, un faltante que no puede omitirse.


A pesar de ser compacto, el espacio atrás es respetable para dos personas adultas.

A todo esto, también agrega una práctica cámara de asistencia al estacionamiento, que proyecta las imágenes en el espejo retrovisor interno, ideal para quienes necesitan mayor ayuda de la que ofrece un sensor sonoro.

Y por último, también dispone a nivel exterior de rieles de techo para facilitar la carga de equipaje, como ítem común a todas las versiones de la gama.


El baúl ofrece 416 litros; puede ampliarse rebatiendo los asientos en formato 40/60.

CONCLUSIONES FINALES
A continuación, los puntos a favor y mejorables que identificamos tras la evaluación al Mitsubishi Outlander Sport 2.0 GLS Full A/T. Veamos…

Para destacar

  • Dotación de seguridad
  • Sistema 4×4 con bloqueo
  • Diseño y dimensiones
  • Equipamiento de confort
  • Transmisión CVT
  • Plazo de la garantía
  • Auxilio homogéneo

Para mejorar

  • Precio comparativo elevado
  • Sonoridad en alto régimen
  • Sin conectividad Bluetooth
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2 comentarios en “Prueba: Mitsubishi Outlander Sport 2.0 GLS Full A/T

  1. es cierto lo que dice carlos, que la mayoria de estos usuarios rara vez se meten en barro, pero me imagino igualmente que la outlander con el modo lock y las cubiertas desinfladadas como corresponde deber defenderse bastante bien en los medanos…
    salu2
    claudio

  2. Buen análisis, buen SUV, completo como pocos, sobre todo por los 7 airbags… Si pudiera me compraría la base, que mantiene todo en seguridad, mismo motor y con 4×2, para el asfalto (cuantos realmente la meten en el barro?? me sobra y me alcanza!

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