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Prueba Especial: Renault Kwid en Argentina – Capítulo V

En la quinta entrega, analizamos la posición de conducción, uno de los aspectos más críticos del citycar, poco amigable para quienes miden más de 1,75 metros.

Por Martín Egozcue
martin.egozcue@carsmagazine.com.ar
Fotos: Martín Lübel
@mlubelphoto

La posición de conducción del Renault Kwid es sin duda uno de los aspectos más críticos del citycar del rombo. Decididamente mejorable, ya que ni siquiera la versión tope de gama que probamos (Iconic) ofrece regulación en altura para la butaca del conductor o el volante. O sea, es todo fijo, sin posibilidad de adecuación a la contextura física o al gusto de quien conduce.

Renault destaca que el asiento del conductor del Kwid está a 32 centímetros de distancia del suelo. Es un aspecto que la marca entiende como positivo y que refuerza el concepto de que este citycar es “el SUV de los compactos”.

Sin embargo, con la mencionada altura fija de la butaca, el conductor que mida más de 1,75 metros de estatura encontrará crítico el espacio en altura para la cabeza; y casi con seguridad, deberá reclinar por demás el respaldo para poder conducir, lo que terminará comprometiendo el confort y el espacio del ocasional pasajero posterior (aspecto que analizaremos más adelante).

En cambio, para quienes midan hasta 1,70 metros, la habitabilidad delantera del Kwid será aceptable, siempre con la aclaración de que no es factible modificar las alturas de la butaca y el volante para el conductor.

La “Prueba Especial: Renault Kwid” continuará el lunes 11 de diciembre con el Capítulo VI: “Desempeño: de la ciudad a la ruta”.

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