El Gobierno subiría el piso del impuesto automotor, pero sólo 25%

El incremento en la base del polémico tributo sólo tendría un efecto a corto plazo, que podría licuarse ante una nueva devaluación y el ritmo inflacionario.

impuestazo-automotor

new-mePor Martín Egozcue
martin.egozcue@carsmagazine.com.ar

En las próximas horas, el Gobierno anunciaría una modificación en la base del polémico impuesto automotor que aplicó desde 2014 y que castigó no sólo a los vehículos de lujo, sino también a los de gama media, incluidos varios de producción nacional. Sin embargo, la base no imponible se elevaría sólo un 25%, lo que podría resultar insuficiente en poco tiempo más, sobre todo si se produce una nueva devaluación en los primeros meses de 2015, tal como pronostican los especialistas.

Según trascendió, el Gobierno estaría dispuesto a revisar la base del mal llamado “impuesto al lujo”, que aplica un 30% de recargo a vehículos desde $ 170.000 y un 50% de incremento en los de más de $ 210.000, siempre hablando de precios mayoristas. En la práctica, es decir cuando el producto llega al público, la primera escala del impuesto se traduce en un incremento efectivo del 42%, mientras que la segunda tasa implica un aumento del 100% efectivo en el precio del vehículo.

Este polémico impuesto, sancionado por ley y que comenzó a regir el 1° de enero de 2014, se convirtió en uno de los factores que aceleró la caída de ventas del mercado automotor local, que en los 11 primeros meses del año muestra una baja del 23% frente al mismo período de 2013.

Además, por la suba de precios que generó la devaluación de los primeros meses del año, sumado ello al ritmo inflacionario anual, el “impuestazo” terminó afectando a automóviles de gama media, entre ellos varios de fabricación local. Algunos son el Ford Focus, Renault Fluence y Citroën C4 Lounge. Otros como el Peugeot 408 se mantienen justo en el límite. Pero peor le fue a la Toyota SW4, que entró a la zona del impuesto desde el primer día de aplicación.

Según publicó el portal económico iProfesional.com (ver aquí), el Gobierno decidió subir el piso del impuesto automotor en un 25 por ciento. “Así las cosas, mientras que hasta ahora venían siendo castigados con la alícuota del 30% todos aquellos que salen de fábrica por encima de los $ 170.000, con la modificación que anunciará el Gobierno dicho tributo comenzará a correr cuando la unidad supere los $ 212.500 de fábrica”, apunta el informe. “En tanto, la alícuota más elevada –del 50%, que actualmente afecta a los de más de $ 210.000–, pasará a alcanzar a las unidades que en línea de producción superen los $ 262.600”, agrega el artículo.

De acuerdo a consultas realizadas en las últimas horas por CarsMagazine.com.ar entre directivos de automotrices radicadas a nivel local, el incremento del 25%, si bien es considerado “mejor que nada”, no resultaría suficiente en el mediano plazo. En efecto, una nueva devaluación podría licuar ese “oxígeno” que permitiría que, momentáneamente, una serie de modelos vuelva a ubicarse fuera de la línea del impuesto. En ese sentido, según un relevamiento de la consultora Abeceb.com, hoy existen 82 versiones de modelos que forzosamente exhiben precios de entre $ 230.000 y $ 242.000 para evitar caer en el impuesto, una situación ya insostenible para el mercado, tanto para automotrices como concesionarios.

Hay que recordar que en los autos de producción local, en promedio el 70% de las autopartes utilizadas son importadas, por lo que un incremento en el valor del dólar se traduciría automáticamente al precio de los autos, que en muchos casos volverían a acercarse peligrosamente al límite del “impuestazo”. Por otro lado, cualquier modelo importado, incluso de origen “intra-zona” como Brasil, se vería también afectado por ese virtual escenario de devaluación.

En definitiva y de concretarse este aumento de la base del “impuestazo” en apenas un 25%, se obtendría una solución momentánea para aquellos modelos de gama media afectados por el tributo. Pero seguiría faltando una revisión a fondo, que incluya la implementación de un escalonamiento más progresivo con alícuotas diferenciadas de acuerdo al valor del vehículo, además de la posibilidad de revisar las bases y las escalas con mayor regularidad en el tiempo, de acuerdo a la variación del tipo de cambio.

Por otra parte, colocando el foco en las marcas importadas de alta gama –las más afectadas por el impuesto interno, con caídas promedio del 75% en las ventas–, esta posible suba del 25% en la base del impuesto no implicaría grandes modificaciones en el escenario comercial para el próximo año. “Para que nuestro modelo más barato salga de la zona del impuesto, la base no imponible debería aumentar cerca de 100.000 pesos, no menos de eso”, le confió a CarsMagazine.com.ar un directivo de una tradicional marca Premium, que desde luego hacía las cuentas con un dólar oficial a 8,50 pesos.

En ese sentido, la consultora Abeceb.com analizó el efecto del “impuestazo” y puntualizó que la medida del Gobierno, que buscó frenar importaciones para evitar la salida de dólares, provocó “prácticamente la eliminación” del segmento Premium del mercado automotor local. Por efecto del gravamen, el precio de los modelos de lujo subió 123% en el último año. Abeceb.com pronostica una caída del mercado total en torno al 8% para 2015, y del 16% para el segmento de automóviles de lujo.

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7 comentarios en “El Gobierno subiría el piso del impuesto automotor, pero sólo 25%

  1. Creo que el impuesto deberia derogarse , ademas habria que sincerar precios .
    Que menos somos los Argentinos , que los Chilenos , Peruanos , Colombianos y Mexicanos , ellos pagan por un carro hasta un 50 % menos que nosotros .
    No vengan con el verso de la proteccion industrial , eso es para la gilada , dado que Mexico y Colombia tambien son productores.
    A mi entender un carro producido en Argentina solo deberia pagar iva , nada mas
    los Mercosur incluyendo los Mexicanos IVA e internos del 20 %.
    Un extrazona iva mas el 35 % hasta U$50000 de fabrica y por arriba de esos valores , un impuesto al lujo de 30 %.

  2. Todos opinan dando por cierta una falsedad instalada. Esta consiste en la “ley de oferta y demanda” que regula “naturalmente” el mercado.
    Los hechos demuestran cada vez que se rasca un poco la olla que la supuesta “ley natural de oferta y demanda” es sistemáticamente distorsionada en primer lugar por las terminales y los concesionarios que buscan siempre regularla a su favor ejerciendo el poder que les confiere el tener el producto en cajas o en un galpón, volcándolo al mercado solo cuando “ellos” consideran que obtendrán la ganancia que desean, y el margen de ganancia que desean, casualmente, se ubica siempre muy arriba del razonable. ¿Cómo llamarían uds. a éstas prácticas?
    Entre paréntesis, el otro día me enteré que multaron creo que a Toyota y a Honda por vender en Tierra del Fuego al mismo precio que en el resto del país, cuando allí sus productos están exentos de IVA y otras cargas que no recuerdo bien en este momento. Yo me alegro de eso, espero que no aparezca ahora un juez con una cautelar que les permita bicicletear el pago de la multa.
    Acá solo se habla de los impuestos que fija el gobierno, pero nadie habla de la cantidad de subsidios directos e indirectos que las terminales y concesionarios tienen en energía, infraestructura, transporte, dólar oficial (porque las terminales no compran a valor de dólar negro), etc .
    Tampoco se habla de aquellos “consumidores” (¿de lujo?) que antes del impuesto a los autos de lujo y frente las restricciones para comprar dólares (pero no 1.000 o 2000 por mes, sino cientos de miles para llevarlos ya saben dónde)… estos “consumidores” decía, empezaron a comprar Mercedes, BMW, Audi, etc.. y no son clase media como creo que son la mayoría de los que acá opinan. Aseguraría que estos tipos son los mismos que evaden impuestos, no pagan patente, etc. ¿Esta práctica es correcta? ¿cómo la llamarían uds?
    En este marco, las reacciones que tiene el gobierno puede que no sean las más justas, también que, en esta puja constante, se desvirtúen en el tiempo. Lo que sí no es justo, objetivo ni honesto, es tirar siempre la mierda para un solo lado.

  3. Subiría “solo”, “apenas” el 25%. Menos mal… ahora me quedo más tranquilo. Ironías aparte es bien claro que la presión fiscal es abrumadora. Si no me equivoco el 50% del valor de un auto cero kilómetro son impuestos de distinta índole (nacional, provincial y municipal). y naturalmente luego hay que mantenerlo y….seguir pagando más impuestos.
    Evidentemente el propósito de estas medidas es impedir o hacer prohibitivo la adquisición de vehículos. Piensen en un auto que cuesta 200.000$, pues bien la mitad o sea 100.000$ son impuestos. Es una verdadera locura y lo que se logra con este tipo de medidas es una fuerte retracción de la demanda con los consiguientes efectos colaterales: desocupación en el sector fabril y comercial vinculado a los autos. En una correcta praxis, para promover el crecimiento de un sector hay que REDUCIR los impuestos y no elevarlos o mantenerlos. Frente a este panorama yo digo enfáticamente que no hay que comprar autos, salvo en caso de vital necesidad (siniestro, robo y el reemplazo consiguiente). En definitiva hay que hacer valer el peso de la demanda: a estos precios no, con estos impuestos no. Como diría el sabio paisano: desensillar hasta que aclare.

  4. Martín escribe: “Pero seguiría faltando una revisión a fondo, que incluya la implementación de un escalonamiento más progresivo con alícuotas diferenciadas de acuerdo al valor del vehículo, además de la posibilidad de revisar las bases y las escalas con mayor regularidad en el tiempo, de acuerdo a la variación del tipo de cambio.”

    Ridículo. No hace falta ninguna revisión a fondo, sino la simple derogación de éste, uno de los miles de impuestos improvisados, mal aplicados, mal pensados que existen. Este impuesto, igual a los demás, sólo arrasa al consumidor y al empresariado con cargas tributarias inútiles que frenan la producción y infrigen nuestra libertad de elección como consumidores, con el único fin de comprarse un par de meses de tranquilidad cambiara o llenarse el bolsillo de algún(os) funcionarios públicos.

    • Sin duda, también creemos que el impuesto debería derogarse de pleno, pero como eso lamentablmente no va a ocurrir -al menos en la gestión del actual Gobierno-, uno trata de puntualizar de qué forma podría hacerse más lógica la aplicación de este polémico tributo. Pero no tengas dudas que en definitiva, también creemos que el impuesto debería anularse por completo.
      Saludos,
      Martín Egozcue

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