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Informe: cómo se decide el bautismo de un automóvil

No es una tarea sencilla porque desde el nombre, un auto empieza a ser un éxito o un fracaso. Los diferentes métodos de elección. Los que tuvieron que ser rebautizados porque tenían un sentido diferente en algún mercado. Las tendencias del momento.

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El Bora o Vento, de Volkswagen, se llama Jetta en los Estados Unidos.

La denominación de un vehículo debe cumplir ciertos requisitos: que sea pronunciable en la máxima cantidad de idiomas posibles, que suene bien, que combine con la imagen de la marca y el producto. Encima, no debe tener connotaciones negativas ni problemas legales. Las automotrices tienen creativos que a su vez, usan estudios de mercado y a veces, programas informáticos.

Son varias las marcas que esquivan este “problema” al denominar a sus modelos con un sistema alfanumérico estable, como los casos de Audi, BMW o Mercedes Benz. De esta manera, lo más importante pasa a ser la marca (Audi, por ejemplo) y no el modelo (A4, A3, etc.). Años atrás, la mayoría de los autos tenían nombres de este tipo: Fiat 600, Renault R12, R9… pero la tendencia giró hacia los nombres propios. Un ejemplo es Alfa Romeo, que pasó de números (147, 156) a nombres propios como MiTo, Giulietta. Otros, por el contrario, toman el camino inverso, tal el caso de Hyundai: i10, i30.

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El Mitsubishi Montero es un ícono de los nombres malsonantes: Pajero en otros mercados.

El cuidado del medioambiente ha desatado una nueva ola de denominaciones, la mayoría asociadas con los colores azules o verdes, que en la mente humana son sinónimos de ecología. Así nacieron iBlue de Hyundai, Bluemotion de Volkswagen, GreenLine de Skoda, Blue Lion de Peugeot. También la capacidad de ahorrar combustible y la eficiencia hicieron lo suyo: Pure Drive de Nissan, EfficientDynamics de BMW, BlueEfficiency de Mercedes Benz, como también es casi una moda incorporar el vocablo “eco”: Ecomotive de Seat, Econetic de Ford, Ecoflex de Opel, Eco 2 de Renault.

Pero no siempre el nombre elegido tiene el mejor resultado. Si no, que lo digan los hispanos que viven en Estados Unidos cada vez que ven pasar un Mazda Laputa. O los griegos cuando se cruzaban con un Seat Málaga (palabra que recuerda a “Málaka”, sinónimo de masturbador), que tuvo que ser rebautizado como Gredos. El ícono en este tipo es sin dudas el Mitsubishi Pajero, que no fue opacado sólo porque Ford no decidió llevar a la producción a su concept Corrida (palabra de connotación sexual en España). Otro caso conocido es el VW Jetta, que en los mercados hispanoparlantes se conoce como Bora  o el Kia Borrego, que ahora se llama Mohave.

Fuente: Carlos Palencia | Diario El Mundo (ESP)

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