BMW-i, la nueva sub-marca eléctrica de BMW

La casa alemana acaba de presentar una nueva división destinada específicamente al desarrollo y producción en serie de vehículos electrificados. Los dos primeros modelos, i-3 e i-8, serán lanzados en Europa en 2013. De qué se trata cada uno y cómo funcionan.


El i-3 es un auto de vocación urbana, mientras que el i-8 está concebido para viajes más largos.

BMW presentó en Munich, Alemania, una nueva sub-marca, denominada BMW-i, a través de la cual la automotriz germana ofrecerá vehículos electrificados. Los dos primeros modelos, denominados i-3 e i-8, saldrán a la venta en 2013. El primero de ellos será 100% eléctrico, mientras que el segundo tendrá tecnología híbrida enchufable (motor eléctrico + motor de combustión + sistema “plug in”).

Hasta ahora, BMW condujo su proyecto de vehículos híbridos y eléctricos bajo su propia marca. Pero de aquí en adelante, la nueva sub-marca “i”, paralela a la división “M” (destinada a las versiones deportivas de su gama), se hará cargo de todos los modelos eléctricos o híbridos de la casa bávara.

El i-3, primer modelo de esta nueva sub-marca, es un vehículo de espíritu urbano y tracción trasera (fiel a la tradición de BMW), que será impulsado por un motor eléctrico de 170 caballos. Así, promete alcanzar 150 km/h y acelerar de “0 a 100” en 10 segundos. Sin duda, cifras elogiables para un coche eléctrico y que poco tienen que envidiarle a un vehículo a combustión.

Por su parte, el i-8 es una berlina de 5 puertas cuya línea deriva del concepto BMW Vision Efficient Dynamics, presentado en 2009. Para este modelo se optó por una tecnología híbrida enchufable, que permitirá una utilización urbana prácticamente siempre en modo eléctrico, y a la vez, largos viajes “con el consumo medio de un utilitario”, según promete BMW-i.

Diseñados por Adrian Von Hoydonck, ambos modelos se fabricarán a partir de 2013 (primero el i-3) en Leipzig, Alemania, donde se ha construido una nueva línea de producción. La inversión ha sido de 400 millones de euros, que se reparten entre la construcción de las nuevas naves y la maquinaria para la producción de los vehículos.

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